PROTONTERAPIA


04.02.2019
La protonterapia es una técnica innovadora que como otros tipos de terapia oncológicas, siendo la radioterapia convencional la más común hoy en día, consiste en la exposición del cuerpo a radiación para matar las células cancerosas y detener su propagación.


En la radioterapia se aplica una radiación de rayos X o haz de fotones que daña las células cancerosas pero, también los tejidos sanos. Estos actúan como una bala que atraviesa el cuerpo y sale despedida causando daños en su recorrido.  Sin embargo, la alternativa de la protonterapia es un haz de protones (creados y acelerados en el ciclotrón), que se producen a partir de átomos de hidrógeno ya que solo es necesario extraer el único electrón que tienen. Estos se dirigen con una mayor precisión hacia el tumor (atraídos mediante potentes imanes) sin dañar los órganos o tejidos de alrededor, concentrando la energía en un punto concreto. Esto permite una mayor dosis de radiación sin riesgo y efectos secundarios (o al menos inferiores a los de la radioterapia) e incluso evitar cánceres radioinducidos. En la práctica, es de gran utilidad para cánceres que están cerca de partes críticas del cuerpo (ojo, cerebro, cuello, pulmón, columna, próstata, sistema linfático...) o cánceres en estado avanzado y sea necesario aumentar la probabilidad de control de la enfermedad.

Este avance es de gran importancia ya que es parte del estudio de una enfermedad que afecta a un gran porcentaje de la población y una de las principales causas de muerte a nivel mundial: el cáncer. Actualmente existen tratamientos para determinados tipos de cáncer pero, no siempre son efectivos y causan ciertas desventajas o efectos secundarios. En ocasiones es incluso el propio tratamiento el que el que hace del cáncer una enfermedad complicada. A diferencia, esta técnica ofrece la posibilidad de evitar riesgos y efectos secundarios e incrementar la dosis y por lo tanto de forma proporcional el aumento de probabilidades de mejora y curación. Es un avance que aunque pueda parecer insignificante ayudará a  muchas personas y sobretodo logrará que el paso por la enfermedad sea más llevadero y la calidad de vida del paciente mejore. Además, como se comenta en el artículo, la introducción del primer centro con las facilidades para llevar a cabo esta terapia en España permitirá a los pacientes recurrir al tratamiento ahorrando costes y sin la necesidad de viajar al extranjero, avance importante teniendo en cuenta que en casos elevados el paciente no se puede permitir el coste del tratamiento.




Rocío Herguedas, Lucía Gordillo, Irene Fournier y Valeria del Blanco

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