La “tirita” que regenera el tejido del corazón
4 diciembre 2019
Pincha aquí para ver el artículo original.
Cuando sufrimos un infarto, ocurre la muerte celular de parte de nuestro tejido cardiovascular, quedando este prácticamente inservible al no ser capaz de bombear sangre con la misma eficiencia. Recientemente, científicos españoles han estado trabajando en un novedoso bioimplante con células madre mesenquimales (es decir, del cordón umbilical). Este se trata de un parche impregnado con células madre que se colocaría en pacientes que han padecido un infarto y cuyo tejido coronario ha sido dañado, de manera que un corazón con poca capacidad de bombeo de sangre regenera sus tejidos, reduciendo la cicatriz, y puede recuperar parte de la insuficiencia cardíaca perdida sin necesidad de hacer un trasplante. La eficacia de esta "tirita" se da gracias a la capacidad de focalización que tienen las células madre, que se encuentran concentradas en una superficie que se adhiere al tejido; en otras ocasiones, cuando se inyectaban células madre por vía intravenosa, estas se dispersaban sin llegar a cumplir sus objetivo.
Tras haber probado su eficacia previamente en ratones y en cerdos, el proyecto fue aprobado a finales de 2018 con el nombre de PeriCord por la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios para su uso en humanos. Es en mayo de 2019 cuando se realiza una operación pionera en el mundo, a un hombre de 70 años con insuficiencia cardíaca para colocarle el bioimplante (de unos 4x4 cm) en el corazón tras haber sufrido un infarto. Según el responsable del equipo de investigación en enfermedades cardiovasculares del Hospital Germans Trias (Barcelona), donde se realizó la cirugía, tres meses después de la intervención, se había reducido la cicatriz del paciente un 10%, lo que había mejorado significativamente su calidad de vida.
La razón por la que pensamos que este bioimplante es un gran avance en la biomedicina es porque gracias a él se puede mejorar la calidad de vida de muchísimas personas que padecen insuficiencia cardíaca, aumentando también su esperanza de vida. Y no solo eso, sino que es una técnica que se va a seguir desarrollando y que puede llegarse a aplicar en otros campos de la medicina que no sean la cardiología, con el fin de reparar otros órganos dañados que no son capaces de regenerarse por sí mismos. Otra de las ventajas es que una vez se hace uso de él, no es necesaria la realización de un trasplante, que supone una intervención quirúrgica mucho mas compleja y arriesgada. Asimismo, este parche puede estar listo para ser implantado en 6 horas aproximadamente, sin la necesidad de tener que estar esperando largos periodos de tiempo a que, por ejemplo, en el caso de los trasplantes, aparezca un donante.
Pincha aquí para ver el artículo original.
Valeria del Blanco, Rocío Herguedas, Irene Fournier y Lucía Gordillo


Comentarios
Publicar un comentario