Edición genética contra el cáncer
Carl June, profesor de inmunoterapia de la Universidad de Pensilvania, afirma que, usando la técnica de edición genética CRISPR, los resultados indicaban que hay posibilidades de que se mejore las terapias contra el cáncer, para tumores de la sangre y otros tejidos. El equipo de June extrajo linfocitos T, un tipo de célula inmune, de la sangre de tres pacientes y usó la técnica del CRISPR (Repeticiones Palindrómicas Cortas Agrupadas Regularmente Espaciadas) para introducir en ellas tres cambios genéticos que potencian su capacidad de reconocer a las células tumorales y atacarlas. CRISPR usa una guía de ARN para encontrar y modificar tres genes que en condiciones normales podrían impedir a las células del sistema inmune atacar a las células tumorales. El equipo de June concluye que su trabajo, aunque limitado por el reducido número de casos, demuestra que es factible usar esta edición genética para la inmunoterapia del cáncer. Aun con todo esto, cabe mencionar que uno de los pacientes del estudio murió durante el ensayo y los otros dos estaban recibiendo tratamientos adicionales, con lo cual es difícil conocer hasta qué punto les ayudaron las células inmunes editadas. Aunque este trabajo estaba solo diseñado para probar la seguridad del tratamiento, June señala que han encontrado signos prometedores, pues el tumor de uno de los pacientes se redujo en un 50%, los linfocitos editados mantuvieron su capacidad antitumoral y redujeron el tamaño de los tumores en la médula ósea.
Esta noticia es de real importancia, pues abre las puertas a una posible nueva forma de curar el cáncer, que aunque no se sepa completamente su eficacia, se cree que no es dañina y que no tiene efectos secundarios, cosa que la diferencia de las técnicas actuales como la quimioterapia, la radioterapia o la terapia hormonal, que aunque se ha probado su efectividad en la gran mayoría de los casos en los que ha sido aplicada, tiene efectos secundarios que crean nuevos problemas y dificultan la recuperación del paciente.
En conclusión, lo que Carl June y su equipo querían demostrar no era como tal la eficacia de esta técnica, sino mas bien la seguridad de someterse a ella, y por tanto poder continuar en la investigación de la misma para conseguir mejores resultados. Por esto, esta técnica aún está siendo probada y no asegura a ciencia cierta la fiabilidad de esta. Aún así, pensamos que es una gran noticia para el mundo de la medicina contra el cáncer pues podría ayudar de forma relativamente fácil a su curación, y en consecuencia es necesario informar de este posible gran descubrimiento.
Pinchando aquí te redigirá a la noticia. Publicada el 7 de Febrero de 2020
Entrada por Adrián Berrocal, Juan Carlos Anaya, Mónica Martín y Miguel Pérez.

Comentarios
Publicar un comentario