Avances en el diagnóstico de la infección tuberculosa.

Un tercio de la población mundial presenta actualmente infección tuberculosa latente (ITL). En España la tuberculosis se sitúa como la tercera enfermedad de declaración obligatoria. La técnica habitual para el diagnóstico de ITL es la prueba de la tuberculina (PT), aunque su mayor problema es la especificidad, dado que las proteínas que utiliza no son específicas de Mycobacterium tuberculosis. En los últimos años se han investigado y aprobado nuevos métodos diagnósticos basados en la cuantificación in vitro de la respuesta inmune celular, los llamados interferon gamma release assays (IGRA). La diferencia fundamental con respecto a la PT es que detectan la liberación de interferón gamma en respuesta a antígenos tuberculosos específicos. 

En ausencia de una auténtica prueba de referencia para el diagnóstico de la infección tuberculosa es difícil establecer la sensibilidad y la especificidad de estas nuevas técnicas diagnósticas. Los IGRA han sido empleados en la detección de ITL en sujetos con alteración del sistema inmune (VIH, EEI, IRC, enfermedades reumatológicas) con buenos resultados. También están siendo muy utilizados en el estudio de contactos. En estudios recientes en los que se realizaron controles seriados sobre dichos test se observó que presentan conversiones y reversiones que ocurren después de la exposición a M. tuberculosis. A día de hoy y con los conocimientos actuales, parece que los IGRA pueden complementar la PT, pero no sustituirla.

El actual diagnóstico de la infección tuberculosa es:
La técnica habitual para diagnosticar la infección tuberculosa es la prueba de la tuberculina (PT), que tras la inyección de un derivado proteico purificado (PPD) pone de manifiesto un estado de hipersensibilidad previo del organismo frente a dicha sustancia. La tuberculina utilizada en Europa es la PPD RT-23. En Estados Unidos existen dos preparaciones, Aplisol y Tubersol, ambas con respuesta similar a la RT-23. El principal inconveniente del PPD radica en que las proteínas utilizadas no son específicas del M. tuberculosis, sino que son compartidas con otras micobacterias no tuberculosas y M. bovis, hecho que disminuye la especificidad de dicha prueba.

Técnica empleada:
La técnica de Mantoux consiste en la inyección intradérmica con aguja del calibre 27 en la cara anterior del antebrazo de 2 unidades de tuberculina PPD RT-23 (0,1ml), en una zona donde no existan lesiones cutáneas. Para que la técnica sea correcta debe producirse una pápula de 6-10mm de diámetro en el momento de la inyección. Es el método más habitual para realizar la PT.











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